INTRODUCCIÓN
Por más de cuarenta años, el pueblo cubano ha
enfrentado el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el Gobierno de los
Estados Unidos de América, una política de hostilidad de las más crueles, inhumanas y
prolongadas a que se haya sometido a pueblo alguno en toda la historia de la civilización
humana.
Desde el triunfo mismo de la Revolución, cuando
el pueblo de Cuba hizo realidad el disfrute de su derecho a la libre determinación, al
destruir las bases del régimen neocolonial que mantenía Estados Unidos en la Isla, las
autoridades de la potencia del Norte impusieron diversas sanciones económicas a Cuba con
el objetivo reconocido de producir "el hambre, la desesperación y el derrocamiento
del gobierno", según señalara un documento oficial del Departamento de Estado
fechado el 6 de abril de 1960.
Suman ya diez las administraciones estadounidenses
que a lo largo de estos cuarenta y cuatro años no han hecho más que profundizar y
ampliar el complejo sistema de leyes y medidas que conforman el bloqueo establecido por el
Gobierno norteamericano contra el pueblo de Cuba.
Esta política ha causado y continúa infligiendo
importantes afectaciones al bienestar material, psíquico y espiritual del pueblo cubano,
imponiéndole graves obstáculos a su desarrollo económico, cultural y social.
Baste recordar que seis de cada diez cubanos han
nacido y vivido bajo el sistema de sanciones descrito que ha estado acompañado, además,
de agresiones militares, guerra biológica, transmisiones ilegales de radio y televisión,
actividades terroristas, planes de atentado contra sus principales dirigentes, aliento a
la emigración ilegal y otros actos hostiles promovidos, financiados, apoyados o
permitidos por varias administraciones estadounidenses.
El objetivo principal del bloqueo no ha sido otro
que el de imponer la asfixia económica y social a la nación cubana, al privarla de sus
medios fundamentales de subsistencia. Las prohibiciones y restricciones impuestas por el
bloqueo al pueblo cubano, carecen de todo fundamento legal, moral y ético. Conforme a lo
dispuesto en el Inciso (c) del Artículo II de la Convención de Ginebra para la
Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, del 9 de diciembre de 1948, el bloqueo
impuesto por el Gobierno estadounidense contra Cuba califica como un acto de genocidio y,
por consiguiente, constituye un delito de Derecho Internacional.
El actual Gobierno republicano del Presidente
George W. Bush ha recrudecido a niveles sin precedentes las medidas y prohibiciones del
bloqueo contra Cuba. Sus acciones se enmarcan de modo coherente en la tradicional
política de la ultraderecha norteamericana y los sectores más extremistas y violentos de
la emigración cubana en los Estados Unidos, dirigida a socavar la existencia misma de la
nación cubana. Cabe recordar, en este contexto, que las apetencias de los Estados Unidos
de América sobre Cuba no son nuevas. Ya desde los albores mismos del surgimiento de la
Unión Americana, comenzaron a realizarse esfuerzos por anexar a Cuba mediante la compra,
la cesión e incluso la fuerza armada, que se sustentaron en políticas como la Doctrina
Monroe o la "tesis de la fruta madura", preludiando ya, desde tan lejana época,
lo que sería el basamento mismo del intervencionismo y unilateralismo que caracterizan a
los Estados Unidos en la etapa actual. Así, luego de la intervención norteamericana en
1898, cuatro años después surgiría la República de Cuba, lastrada por una enmienda
constitucional que, para todo fin práctico, convertía a Cuba en una colonia de su vecino
norteño, situación que prevaleció hasta 1959, en que triunfara la Revolución Cubana.
Al recrudecer el bloqueo, el actual Presidente
norteamericano ha reciprocado el decisivo "favor" que le hiciera la mafia
terrorista cubanoamericana de Miami vale recordar el papel protagónico de ésta en
el fraude que le permitió a George W. Bush usurpar la presidencia del país en las
elecciones del 2000 compuesta por políticos corruptos que lucraban hasta el año
1959 con el hambre y la sangre del pueblo cubano, por connotados torturadores y asesinos
que llevaron la muerte a más de 20 mil cubanos, por probados ladrones del erario público
y toda la escoria humana que servía de soporte a la dictadura batistiana y al control
neocolonial que ejercía Estados Unidos sobre Cuba, así como por sus seguidores y
herederos, y por todos los que han promovido, financiado y seguido ejecutando los más
criminales actos de terrorismo contra el pueblo cubano en estos últimos cuarenta y cuatro
años.
La pretensión del actual Gobierno de los Estados
Unidos de imponer al mundo su voluntad como única norma aplicable, pisoteando el Derecho
Internacional y recurriendo para ello de manera indiscriminada e ilegal a la amenaza y al
uso de la fuerza, ha representado un grave estímulo a los planes de agresión contra
Cuba, incluso mediante la vía militar.
Conociendo perfectamente su incapacidad para
socavar el apoyo inclaudicable del pueblo cubano a su Revolución, la mafia terrorista de
origen cubano de Miami, importantes personeros y halcones militaristas dentro de la
reaccionaria administración republicana que gobierna Estados Unidos y por supuesto, los
mercenarios pagados por ambos dentro de la Isla, ponen su esperanza en la idea siniestra
de provocar una agresión armada de los Estados Unidos contra Cuba.
Aquellos que promueven la agresión para poner fin
al proceso de transformaciones revolucionarias soberanamente emprendido por el pueblo
cubano, han venido fabricando, uno tras otro, sucesivos y falsos pretextos para impulsar
sus planes.
Así, Cuba es mantenida sin justificación alguna
en la lista que ilegítimamente elabora el Departamento de Estado norteamericano de
países que supuestamente estarían promoviendo o protegiendo el terrorismo en el mundo.
Aún más, algunos funcionarios de la Administración Bush han reiterado la falsa
acusación acerca de una supuesta capacidad de producción de armas biológicas por parte
de Cuba.
Por otra parte, el gobierno estadounidense - el
mismo que se ha arrogado el derecho de coartar la libre determinación de cualquier pueblo
en el mundo con sus llamadas "guerras preventivas" y mantiene en un limbo
jurídico y en condiciones infrahumanas a miles de personas en la Base Naval de
Guantánamo y en su territorio continental - año tras año impone mediante el chantaje y
la coerción, una resolución que manipula el tema de los derechos humanos, con el
objetivo de fabricar un ilegítimo asidero a su política de hostilidad contra Cuba.
En este mismo contexto, los Acuerdos Migratorios
firmados entre ambas naciones en 1994 han sido objeto de especial ataque por parte de los
enemigos de una normalización de las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba. El
propósito fundamental es el de poner fin al flujo migratorio ordenado establecido en
dichos acuerdos y, así, forzar una emigración ilegal masiva desde la Isla, a partir de
las difíciles condiciones que impone el bloqueo al pueblo cubano y del estímulo a la
emigración ilegal que establece la absurda y asesina "Ley de Ajuste Cubano",
que de manera excepcional y única en la historia, estipula garantías y derechos
especiales, incluso de residencia, a los cubanos que arriban ilegalmente al territorio de
los Estados Unidos. Ello contrasta con las cacerías humanas, los maltratos físicos y
morales, los encarcelamientos y expulsiones que se deparan a millones de ciudadanos de
otros países que llegan de igual manera al territorio de la superpotencia.
La respuesta del Gobierno de los Estados Unidos a
la adopción de la resolución 57/11 de la Asamblea General, que contó con el voto a
favor de 173 Estados para exigir al gobierno norteamericano poner fin a su política de
bloqueo a Cuba, no ha sido otra que la profundización de sus ilegales sanciones a la
Isla.
¿Podría acaso la comunidad internacional
permitir que tan grave afrenta al multilateralismo, al Derecho Internacional y a los
principios éticos y morales que guían las relaciones internacionales quede sin
respuesta?
Cuba reivindica un orden internacional en el que
el respeto al Derecho Internacional rija para todos por igual, como paradigma
irrenunciable de la convivencia pacífica y la justicia en el planeta. Con la razón que
le acompaña y una sólida unidad forjada en su batalla histórica por el pleno ejercicio
de su soberanía, Cuba sabrá resistir y vencer frente a los intentos de Estados Unidos de
rendir su férrea voluntad de independencia mediante el hambre, las enfermedades y los
más disímiles escollos a su bienestar y progreso económico y social.
La información que se recoge en este informe, y
que es solo una parte de lo que se puede decir públicamente, incluye ejemplos
contundentes y datos detallados de las afectaciones causadas por el bloqueo al pueblo
cubano, profundizando en las incidencias más recientes.
1. EL BLOQUEO
ESTADOUNIDENSE CONTRA CUBA: IMPLANTACIÓN, APLICACIÓN Y FORTALECIMIENTO.
Toda consideración de la política del bloqueo
debe realizarse desde una óptica histórica, pues solo así podrán tomarse en cuenta los
graves desafíos enfrentados por la nación cubana por más de dos siglos. Nunca un país
se ha visto sometido de manera tan continuada y permanente al peligro que representa un
vecino tan poderoso y que históricamente ha pretendido dominarlo y anexarlo. La historia
no ha dejado espacio a la duda acerca de las intenciones reales de la política de los
Estados Unidos hacia Cuba, especialmente después del triunfo de la Revolución Cubana en
1959.
En su afán de destruir el sistema político,
económico y social establecido por el pueblo cubano con su Revolución -sostenido,
consolidado y desarrollado por la firme y abrumadoramente mayoritaria voluntad soberana
del pueblo- la aplicación de sanciones económicas ha sido una pieza clave de la
política de hostilidad y agresión de los Estados Unidos contra Cuba.
Estudios preliminares dan fe de que las
afectaciones a Cuba por la aplicación de esta política genocida podrían superar ya los
72 mil millones de dólares. Esta cifra, aún conservadora, no incluye los más de 54 mil
millones de dólares imputables a daños directos ocasionados a objetivos económicos y
sociales del país por los sabotajes y acciones terroristas estimuladas, organizadas y
financiadas desde los Estados Unidos.
La absoluta falsedad de las muy diversas excusas,
que por más de cuatro décadas han empleado las sucesivas administraciones
norteamericanas para intentar justificar la imposición de una guerra económica y
política contra Cuba, ha quedado demostrada en los propios documentos oficiales
estadounidenses desclasificados en 1991. En estos aparecen testimonios y pruebas
irrefutables de que esa hostilidad antecedió a cualquier medida adoptada por el Gobierno
Revolucionario a partir de 1959.
La guerra económica contra Cuba comenzó mucho
antes de que el bloqueo fuera formalmente establecido por una orden ejecutiva del
Presidente de los Estados Unidos. Su carácter extraterritorial, que se institucionalizó
con la Ley Torricelli de 1992, afectó siempre el comercio, las relaciones financieras y
las inversiones no sólo entre ambos países, sino de Cuba con terceros.
El bloqueo privó de forma abrupta y drástica a
Cuba de todo vínculo con Estados Unidos, nuestro más cercano mercado, donde se realizaba
históricamente la mayor parte del comercio exterior cubano y al cual estábamos
vinculados tecnológicamente.
Cuba tuvo entonces que reorientar sus vínculos
económicos, buscando en regiones lejanas fuentes de suministros y nuevos mercados para
sus exportaciones. Todo esto implicó enormes gastos en transportes y fletes y el
sobredimensionamiento de inventarios y reservas, con un elevado costo de inmovilización
de recursos.
Los problemas que enfrentaba la economía cubana
debido al bloqueo se vieron acrecentados cuando, luego del proceso de desintegración del
sistema de cooperación económico socialista y de la propia Unión Soviética, Cuba
sufrió nuevamente la desarticulación de sus relaciones con sus antiguos socios
comerciales: la URSS y los países de Europa del Este. Estados Unidos consideró,
entonces, que era el momento indicado para asestarle el golpe final a la Revolución
Cubana.
Así, en 1992 se aprueba la Ley Torricelli, que
cortó abruptamente el comercio de medicinas y alimentos que Cuba mantenía con
subsidiarias de compañías estadounidenses asentadas fuera del territorio norteamericano,
y estableció severas prohibiciones contra la navegación marítima desde y hacia Cuba.
Sin embargo, insatisfechos aún por no haber
logrado el colapso del sistema económico y político del país, en 1996 se adopta la Ley
Helms-Burton. Esta última, confirió jerarquía de ley a todas las prohibiciones del
bloqueo e intentó impedir la inversión extranjera en Cuba, a la par que
institucionalizó la subversión, financiada y dirigida por el Gobierno de los Estados
Unidos, como método para quebrar la voluntad independentista del pueblo cubano.
Este marco legislativo, que extiende su acción
contra toda la comunidad internacional, ha sido complementado con ulteriores disposiciones
y medidas para recrudecer el bloqueo.
El declarado irrespeto a las normas del Derecho
Internacional por parte del gobierno de los Estados Unidos, no concluyó con la
promulgación de la Ley Helms-Burton en 1996. En franca violación de la legislación y
los compromisos de Estados Unidos en materia de propiedad intelectual y, del Acuerdo sobre
los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el comercio
(ADPIC), se aprobó la Sección 211 de la Ley Ómnibus de Asignaciones Presupuestarias
para el año 1999. A resultas de la Sección 211, se intenta escamotear la marca de ron
cubano Havana Club a sus legítimos propietarios, con el objetivo de otorgar la
comercialización del producto, primero en los Estados Unidos y después en terceros
países, a espurios e ilegales reclamantes.
Tal como fuera denunciado en el informe que Cuba
presentó el pasado año, contenido en el documento A/57/264, el fraudulento arribo al
poder en los Estados Unidos de la Administración de Presidente George W. Bush, ha
impuesto un recrudecimiento de la retórica anticubana y un mayor apoyo a las
organizaciones extremistas y terroristas de origen cubano en el Estado de la Florida, con
las que el actual inquilino de la Casa Blanca tiene deudas electorales. Su vínculo con
estos grupos, cuyas acciones terroristas y pro-anexionistas son bien conocidas, ha
estimulado el endurecimiento de la política de bloqueo contra el pueblo cubano.
Si a lo largo de más de cuatro décadas las
sanciones y restricciones económicas han estado acompañadas de iniciativas para crear,
financiar y dirigir la subversión interna en la Isla, es esta Administración la que ha
elevado a niveles inéditos su apoyo abierto a la subversión del orden constitucional
cubano. De esta manera, se ha venido utilizando a la Sección de Intereses de Estados
Unidos en La Habana, para proveer de medios y financiamiento e impartir instrucciones a
grupos de mercenarios pagados por y al servicio de la superpotencia, con el fin de que
ejerzan su labor subversiva y pro-anexionista en Cuba, en franca violación y desafío de
la institucionalidad cubana y de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas.
A lo anterior se añade la decisión del
Presidente George W. Bush de designar y promover a funcionarios con una connotada
posición anticubana, a cargos claves en el gobierno de Estados Unidos. El discurso
siempre amenazante del Presidente Bush y de estos funcionarios respecto a Cuba, es una
clara evidencia de los peligros que enfrenta el pueblo cubano. Algunos entre ellos han
aclarado que la agresión militar contra Cuba no está definitivamente descartada.
El aumento de la escalada propagandística
anticubana y la violación por Estados Unidos de los acuerdos bilaterales en materia
migratoria, que entre otros graves aspectos incluye una drástica reducción del
otorgamiento de visas tanto a emigrantes, como a visitantes temporales procedentes de
nuestro país, tienen el objetivo de generar una crisis migratoria que ofrezca el pretexto
para intervenir en Cuba.
El pasado 26 de marzo el Secretario de Estado,
Colin Powell, anunció el otorgamiento de importantes fondos federales para apoyar las
ilegales transmisiones de radio y televisión contra Cuba, lo que contradice las
reglamentaciones establecidas por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT). La
violación de nuestro espacio radioelectrónico, con más de 2 200 horas semanales de
transmisiones hacia Cuba, tiene como objetivo estimular la subversión interna, los planes
de sabotaje, la emigración ilegal, y difundir las más insólitas mentiras y patrañas
contra nuestro país.
Como parte de los compromisos asumidos por la
Administración Bush con la mafia cubano-americana de Miami, el pasado 20 de mayo, en una
clara escalada en la agresión radioelectrónica, la emisora de radio creada y operada por
el Gobierno estadounidense con el objetivo de promover la subversión en Cuba, pérfida y
ultrajantemente bautizada con el nombre de José Martí, transmitió en cuatro nuevas
frecuencias. Con esta agresión se provocaron interferencias a las transmisiones radiales
cubanas.
En horas de la tarde del mismo día, la señal
televisiva transmitida con iguales propósitos hacia Cuba por los servicios oficiales de
propaganda norteamericanos, salió al aire de seis a diez de la noche, transmitiendo desde
una aeronave de las fuerzas armadas de los Estados Unidos, y utilizando canales y sistemas
asignados legalmente a estaciones cubanas de televisión e inscritas debidamente en la
Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), lo que afectó severamente servicios de
televisión cubanos, en particular programas educativos y culturales.
Anteriormente, el 24 de marzo, la Oficina de
Control de Activos Extranjeros (OFAC), una de las oficinas del gobierno norteamericano que
velan por el cumplimiento del bloqueo, había emitido nuevas regulaciones que endurecen
tal política. Con ello, se limitaron todavía más los viajes de los norteamericanos a
Cuba y fueron totalmente eliminadas las licencias que se otorgaban para viajes de
intercambio educacional pueblo a pueblo. Además, a tono con esta escalada agresiva, se
aumentaron las facilidades para aquellos que pretendan viajar a nuestro país con el fin
de aprovisionar a los grupúsculos mercenarios que conspiran para subvertir el orden
constitucional cubano.
Estas nuevas regulaciones se añaden al
recrudecimiento de las sanciones a los ciudadanos estadounidenses que viajan a Cuba. Uno
de los casos más divulgados ha sido el de la anciana Joan Slote,
trabajadora jubilada del sector de la salud, quien hace dos años viajó a Cuba por ocho
días. ¿Cuál fue el grave delito de esta señora de 74 años? Ir de excursión a Cuba y
recorrer parte de la Isla en bicicleta. Por esta "gravísima violación" de las
regulaciones del bloqueo, le fue impuesta una multa de 8 500 dólares.
¿Cómo se explica, por otra parte, que más de 10
pacientes estadounidenses que el pasado año 2002 solicitaron viajar a Cuba para recibir
los servicios de ozonoterapia en una institución cubana de gran prestigio científico, no
pudieron visitar el país y beneficiarse de estos tratamientos como resultado de la
política de bloqueo? ¿Tiene acaso algún sentido esta política?
Finalmente cabe recordar, que Cuba es el único
país vedado, por ley, a los ciudadanos norteamericanos.
Por su parte, las ventas de alimentos a Cuba, solo
autorizadas recientemente, están sometidas a complejos procedimientos y normas que
dificultan enormemente su realización. Las empresas estadounidenses deben realizar
engorrosos trámites burocráticos para obtener la licencia que las autorice a vender sus
productos a Cuba. Asimismo, nuestro país debe efectuar las compras en efectivo; sin
posibilidad de créditos financieros, ni siquiera privado; a través de bancos ubicados en
terceros países; y en otras monedas, con las consiguientes pérdidas en las operaciones
cambiarias.
La transportación de los productos que finalmente
sean comprados, debe realizarse en buques norteamericanos o de terceros países, luego de
obtener una licencia para ello. Cuba no puede utilizar su flota marítima en tales
operaciones mercantiles, lo que provoca considerables perjuicios.
A ello se suma el hecho de que nuestro país no
puede efectuar ningún tipo de venta a empresarios estadounidenses interesados en la
compra de productos cubanos y por lo tanto, se excluye la posibilidad de crear fuentes de
ingresos que permitirían ampliar las operaciones.
Por último, no es posible concebir el comercio
entre dos Estados soberanos, sin que exista entre ambos un régimen normal de relaciones
inter-empresariales, que permita la negociación, flujos financieros regulares, el
transporte aéreo y marítimo, el beneficio de fórmulas habituales de apoyo al comercio
exterior y el imprescindible acceso a créditos
El gobierno de los Estados Unidos, valiéndose de
sus poderosos medios de comunicación, trata de imponer a la opinión pública nacional y
extranjera, una imagen demoníaca del sistema político, económico y social que
libremente, y por abrumadora mayoría, ha elegido para sí el pueblo de Cuba. Sin embargo,
impone al mismo tiempo el silencio sobre el rechazo de la comunidad internacional a la
política genocida de bloqueo, que han sufrido varias generaciones de cubanos.
Por otra parte, dicho Gobierno ignora y pretende
ocultar las resoluciones aprobadas cada año por la Asamblea General de las Naciones
Unidas desde 1992 en rechazo al bloqueo, y que el año pasado alcanzó una votación sin
precedentes en ese órgano de participación universal.
Lejos de atender al reclamo de la comunidad
internacional y de un creciente grupo de sectores de la propia sociedad estadounidense,
incluyendo legisladores republicanos y demócratas de ambas cámaras del Congreso, de
realizar un cambio en la política hacia Cuba, la actual Administración no solo ha
endurecido su discurso haciéndolo más confrontacional, sino que ha continuado
incrementando las medidas y acciones para recrudecer aún más el bloqueo a la nación
cubana.
Sin embargo, son cada día más las voces que se
unen al rechazo de la política de bloqueo a Cuba. La visita, en el primer trimestre del
2003, de 13 Congresistas estadounidenses a nuestro país, y la introducción en el
Congreso de seis iniciativas que favorecen el levantamiento del régimen de sanciones,
constituye un ejemplo palpable del creciente rechazo de importantes sectores de la
sociedad norteamericana a la actual política de su Gobierno contra Cuba.
La aplicación sostenida de esta política
agresiva por parte del Gobierno de los Estados Unidos, y la creciente hostilidad
desplegada por la actual Administración contra el pueblo cubano, son pruebas irrebatibles
del total desprecio de las principales autoridades de la superpotencia por el Derecho
Internacional y los propósitos y principios contenidos en la Carta de las Naciones
Unidas.
En momentos en que se ciernen sobre el mundo
amenazas de guerra, y en que la potencia más poderosa de la historia intenta imponer una
tiranía nazi-fascista a nivel mundial, el pueblo cubano continuará denunciando la
política genocida de bloqueo, y con igual entereza y decisión, defenderá los logros y
conquistas alcanzados en su proceso de profundas transformaciones revolucionarias.
2. LA EXTRATERRITORIALIDAD
EN LA POLÍTICA DE BLOQUEO.
Se requiere un breve recuento de las principales
legislaciones que sustentan la aplicación extraterritorial de la política de bloqueo,
para comprender la inmoralidad y la ilegalidad del mensaje de Estados Unidos cuando
califica al bloqueo como una cuestión bilateral entre ambos países.
En 1992, como consecuencia del triunfalismo
existente en los Estados Unidos tras su victoria estratégica en la llamada Guerra Fría,
primaba en los círculos imperialistas de ese país la percepción de que había llegado
el momento de destruir a la Revolución Cubana. Con ese fin, se aprobó la denominada Ley
para la Democracia Cubana, conocida como Ley Torricelli.
En el año en que se firma la Ley Torricelli, Cuba
adquiría por vía de compañías subsidiarias extranjeras o afiliadas a empresas
norteamericanas, productos vitales como medicinas y alimentos. En 1991, el volumen de
intercambio con subsidiarias ascendía a 718 millones de dólares. De ellos, el 91%
constituían alimentos y medicinas. Este comercio fue eliminado drásticamente como
resultado de la mencionada ley.
En virtud de la referida legislación, se
prohibió la entrada a puertos estadounidenses por un período de 180 días, de buques,
cualquiera fuera su nacionalidad o bandera, que tocaran puerto cubano o transportaran
mercancías a/o por cuenta de Cuba, bajo amenaza de incluirlos en una "lista
negra", en franca violación de las más elementales normas de la libertad de
comercio y navegación, establecidas por el Derecho Internacional, los acuerdos
internacionales y las disposiciones de las Naciones Unidas en la materia.
Como si no fuera suficiente el menosprecio y la
violación del Derecho Internacional, en 1996 Estados Unidos adopta la llamada Ley
Helms-Burton, dirigida no sólo a impedir el comercio de Cuba con el resto del mundo, sino
también a frenar el incipiente proceso de inversión extranjera en forma de capitales,
tecnología y mercados.
Con esta Ley, los Estados Unidos se arrogan el
derecho de decidir, oficial y públicamente, sobre los asuntos que se suponen sean
atributos de la soberanía de otros Estados.
Por demás, esta ley indica al Secretario de
Estado excluir de los Estados Unidos a los funcionarios y directivos de las compañías
que violen el férreo bloqueo contra Cuba, impidiendo su libre entrada a territorio
estadounidense, y obligando al Secretario a compilar una lista de personas
"excluibles".
Si bien ambas leyes intensificaron y agravaron esa
inaceptable violación del Derecho Internacional, al imprimirle el sello parlamentario y
la sanción presidencial, las disposiciones que las antecedieron y su aplicación
práctica, siempre implicaron transgresiones a la soberanía de otras naciones.
El Gobierno de los Estados Unidos ha aplicado de
modo extraterritorial su legislación, en menosprecio de los legítimos intereses de
terceros países de invertir y desarrollar relaciones económicas y comerciales normales
con Cuba. Ha desatado una persecución a cualquier empresa y su personal, que establezca,
o simplemente se proponga establecer relaciones económicas, comerciales o
científico-técnicas con Cuba.
No existe ningún sector de la economía cubana
que no se haya visto afectado por los efectos extraterritoriales de esta política. De los
625 millones de dólares de afectaciones al comercio exterior cubano en el año 2002, como
consecuencia del bloqueo, 178.2 millones de dólares, el 26%, son el resultado directo del
efecto extraterritorial del mismo.
Existen suficientes ejemplos que demuestran la
continuidad de esta política, que no conoce de excepciones, tan siquiera entre los más
cercanos aliados de Estados Unidos. Algunos son los siguientes:
- Como parte del procedimiento habitual de
operaciones bancarias de la recaudación consular, la Embajada de Cuba en el Reino Unido
intentó cobrar en el Banco Citibank N.A., un cheque por valor de 30 mil libras
esterlinas, emitido por la Agencia First Choice Hollidays, por concepto de venta de
tarjetas turísticas. Desde hace varios años la mencionada agencia realiza compras de
estas tarjetas y siempre ha pagado a través de cheques del Citibank, los cuales han sido
cobrados sin dificultades por la entidad cubana.
Sin embargo, en noviembre del 2002 el cheque fue
devuelto. El Citibank alegó la imposibilidad de honrarlo, debido a las sanciones de
Estados Unidos contra Cuba. La agencia de viajes quedó sorprendida por la actitud de su
banco y procedió a girar otro cheque contra un banco británico, el cual fue cobrado sin
dificultad.
El Citibank N.A., de Londres, es una filial de un
banco estadounidense y este acto es, según alega el Citibank por escrito, resultado
directo del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, extendido a las sucursales o bancos en
el extranjero.
- En febrero del 2003, la compañía británica
ITS Caleb Brett, que por más de 25 años había prestado servicios a la empresa cubana
Servicios Internacionales de Supervisión CUBACONTROL S.A., decidió suspender toda
relación con Cuba, acatando las Regulaciones para el Control de Activos Cubanos, del
Departamento del Tesoro de los Estados Unidos.
ITS Caleb Brett circuló instrucciones a todas sus
oficinas territoriales en el mundo de no atender las solicitudes de Cuba, ni brindar sus
servicios a cualquier carga destinada o proveniente de la Isla. Ante esta situación, la
empresa cubana procedió a sustituir sus servicios por los de otras empresas de
supervisión.
- El 7 de octubre del 2002, la compañía cubana
Aerocaribbean se vió precisada a retirar de la comercialización una aeronave Boeing 737,
arrendada a la compañía chilena Skyservice y trasladarla hacia Chile, lugar de
matrícula. La premura de este retiro se debió a que la citada compañía canceló el
contrato, como consecuencia de la presión del Gobierno estadounidense. Esto se comprobó
en la comunicación enviada por la Boeing, donde se expresaba que por decisiones del
Gobierno norteamericano, se encontraba impedida de proveer productos, servicios y
cualquier otro medio de apoyo a Skyservice, dadas sus operaciones charter a Cuba. Por esta
razón, además de otras afectaciones, la compañía cubana perdió alrededor de 1 millón
de dólares, por concepto de incumplimiento de contratos suscritos con terceros y
cancelación de negociaciones para establecer vuelos charters.
- En franca aplicación extraterritorial de la
política de bloqueo contra Cuba, el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, de
manera arbitraria, mantiene una lista de "nacionales especialmente designados"
de Cuba. En ella figura la compañía japonesa Kyoei International que mantiene amplias
relaciones con Cuba. Esta acción, que persigue el evidente fin de amedrentar a otras
empresas, ha traído por resultado que las compañías Toyota y Mitsubishi, no acepten
realizar ofertas directas a Cuba para no correr igual suerte que Kyoei, y no afectar sus
relaciones con el mercado estadounidense.
- A principios del mes de febrero del 2003 se
publicó una información en el Fairplay Daily News, en Internet, anunciando que Ceres
Terminals, Inc., compañía estadounidense que opera la terminal de contenedores Fairview
Cove, en Halifax, Canadá, declinó cotizar el costo de estiba a la naviera italiana
Costas, debido a que la línea toca el puerto de La Habana. Según plantearon, esta
acción respondía a la asesoría de sus abogados, ya que temían eventuales problemas con
Washington a causa de la presencia de contenedores cargados en el puerto de La Habana.
- A inicios del 2003, las negociaciones para la
compra de envases de compotas para los niños cubanos se frustraron debido al temor del
proveedor extranjero de verse expuesto a sanciones bajo la Ley Helms-Burton. La búsqueda
de un nuevo proveedor provocó una demora considerable en la contratación y posterior
adquisición del producto, con la consecuente afectación para la industria cubana.
- El 23 de marzo del 2003, se embarcó desde La
Habana un contenedor con 1 894 cajas de jugos de la marca Tropical Island, producido por
la empresa cubana Río Zaza, con destino a la compañía japonesa ASHU-4, travesía en la
que se preveía una escala en un puerto intermedio.
Estados Unidos, autoproclamado como campeón del
libre comercio en el mundo, es el mismo que pretende, como una condición sine qua non,
que el mundo participe del bloqueo a Cuba, violando las normas más elementales del
libre comercio.
3. AFECTACIONES EN LA
ESFERA DE LA SALUD, LA ALIMENTACIÓN, LA EDUCACIÓN Y LA CULTURA.
Durante más de cuarenta años, y desde el mismo
comienzo de la política genocida de bloqueo, el Sistema Nacional de Salud y Educación y
la realización del derecho a la alimentación del pueblo cubano, han sido objetivos
priorizados de las agresiones norteamericanas. De estos ataques no ha estado exento el
desarrollo cultural de la población, sector que por su valor patrimonial para cada pueblo
y para la humanidad, ha sido generalmente respetado hasta en los más brutales conflictos
armados en la historia de la civilización humana.
Las acciones dirigidas a crear condiciones que
promuevan el hambre y las enfermedades, y con ello socavar el apoyo popular a la
Revolución Cubana, han figurado permanentemente en los planes y programas concretos de la
guerra sucia contra Cuba.
3.1 SALUD.
Son ampliamente conocidos el esfuerzo y los
programas realizados en Cuba para disponer de un sistema de salud gratuito, de cobertura
universal, moderno y eficiente, que brinde a su población un elevado nivel de protección
y larga expectativa de vida. A pesar de las dificultades en el orden económico, se ha
mantenido una atención priorizada a este sector, incluyendo el desarrollo de un sistema
de atención que cubre a todo el país y que ha hecho posible alcanzar y sostener
importantes logros en esta esfera.
Sin embargo, los servicios de salud cubanos han
estado continuamente amenazados por la política de bloqueo de los Estados Unidos. Las
restricciones impuestas a la adquisición de suministros y tecnologías médicas de
procedencia norteamericana para su empleo en el Sistema Nacional de Salud, las
afectaciones a la asistencia médica que ello representa y el impedimento al acceso a la
información científica médica avanzada, han causado considerables perjuicios a los
servicios de la salud pública cubana.
Por no poderse adquirir los medicamentos o equipos
necesarios, los médicos cubanos se han visto imposibilitados, en ocasiones, de salvar una
vida humana o calmar un padecimiento, con el consecuente daño físico y psicológico
sobre los pacientes, sus familiares y los propios profesionales de la medicina.
A continuación se refieren algunos de los casos
más recientes que ilustran estas consecuencias:
- Un ejemplo de actualidad está relacionado con
la Neumonía Atípica (SARS). El Instituto de Medicina Tropical "Pedro Kourí"
no ha podido obtener el kit de la firma VITRO GEN para la detección del coronavirus
causante de esta enfermedad. Por consiguiente, otros medios de diagnóstico se han tenido
que adquirir a través de terceros, a precios muy superiores.
- Las empresas productoras de equipos y reactivos
para el diagnóstico son, en el 70% de los casos, de propiedad norteamericana. Como
consecuencia de ello, los insumos necesarios para el trabajo de los laboratorios clínicos
deben ser importados del mercado europeo, a un precio muy superior. Por solo citar un
ejemplo, las empresas Beckman-Coulter, Dade-Behring, Abbot y Bayer, no permiten la venta
de sus tecnologías a Cuba, algunas de ellas únicas de su tipo en el mundo.
- Las afectaciones en la disponibilidad de
medicamentos, material gastable y piezas de repuesto para los equipos, sobre todo aquellos
destinados a la atención de pacientes en los servicios de urgencias, unidades de terapia,
unidades quirúrgicas, y otros servicios tanto de adultos como de infantes, han provocado
que las condiciones en que el personal médico realiza sus actividades de atención sean
en extremo difíciles.
Solo el gran esfuerzo, la entrega al trabajo y la
preparación científica del personal de salud cubano, ha podido mantener e incluso
mejorar muchos de los indicadores en la atención a los pacientes.
- La atención al niño con cáncer es una de las
áreas más sensiblemente afectadas por las medidas del bloqueo:
- La compra de los citostáticos, medicamentos vitales en la
supervivencia de estos niños, se ha visto seriamente dañada debido a que las
transnacionales estadounidenses han comprado laboratorios farmacéuticos que tenían
contratos con Cuba.
- La compañía norteamericana Varian Medical Systems adquirió el
negocio de equipos de braquiterapia de la compañía canadiense MDS Nordions, que
suministraba estos equipos a Cuba. Por esta razón, el sistema de salud pública cubano se
ha visto imposibilitado de comprar las fuentes de isótopos radioactivos Ir-192 con la
cual se aplican las radiaciones en los tratamientos para erradicar los tumores
cancerígenos.
- Igualmente, se ha afectado el programa de salud
creado para la atención de los niños que necesitan de transplantes, al no poder
adquirirse la tecnología adecuada para ello. La lucha por la vida de los niños que
necesitan someterse a estas riesgosas intervenciones quirúrgicas, ha requerido, en muchos
casos, su traslado a otros países, con el elevadísimo costo financiero que esto
significa, además de las molestias que ocasiona a los familiares.
- La calidad en la atención médica de los niños
discapacitados ha estado limitada por la escasez de medicamentos tales como corticoides,
antibióticos de tercera generación, antioxidantes y bolsas urinarias infantiles, que se
venden a menor precio en el mercado norteamericano, al cual Cuba en la práctica no tiene
acceso.
- Las limitaciones en la esfera epidemiológica se
extienden, incluso, a la colaboración entre instituciones científicas de los Estados
Unidos y Cuba. Por ejemplo, en fecha reciente fue rechazado un proyecto para el estudio
del rotavirus, que sería financiado por centros científicos estadounidenses. El
rotavirus produce una enfermedad infantil severa de tipo diarreico, que causa la muerte de
muchos niños, principalmente en los países del Tercer Mundo.
Este estudio hubiera permitido conocer la magnitud
de la rotación del rotavirus en Cuba, elemento esencial para la obtención de una futura
vacuna contra el virus, la cual tendría un alto impacto en la prevención de la
mortalidad por diarrea en los niños a escala global.
- El Dr. Roberto Fernández, Jefe del Departamento
de Bioseguridad del Instituto de Medicina Tropical "Pedro Kourí", solicitó a
una importante compañía estadounidense un catálogo de bioseguridad para esa
institución, lo que constituye una práctica habitual de los centros científicos en todo
el mundo para obtener información actualizada sobre las ofertas en el mercado mundial. El
Dr. Fernández solo recibió un fax de la mencionada compañía en que se indicaba la
imposibilidad de enviarle el catálogo, dadas las prohibiciones impuestas por el
Departamento de Estado norteamericano.
- Otra esfera que incide directamente en la salud
de la población es la del suministro y cloración del agua para el consumo humano. Hasta
el momento, no se han podido identificar suministradores de piezas de repuesto para
equipos de cloración del agua procedentes de las firmas norteamericanas Wallace &
Tiernan, y Capitol. Dada la imposibilidad de comprarlas directamente a los
suministradores, se han identificado posibles vendedores en terceros países cuya oferta
es 60 mil dólares superior a lo que habría costado en los Estados Unidos.
- De la criminal aplicación de la política de
bloqueo contra Cuba, no escapan las actividades de las organizaciones no gubernamentales
norteamericanas. Este es el caso de la ONG "Disarm Education Fund", a la que se
le prohibió el envío a Cuba de una donación de medicamentos, hasta tanto no se sacaran
del cargamento dos antibióticos que, entre otras funciones, se utilizan para tratar a
pacientes infectados con ántrax: CIPRO y DOXYCYCLIN. Las autoridades norteamericanas
argumentaron razones de seguridad nacional para tomar tal decisión.
- Con fecha 10 de abril del 2003, el Departamento
de Comercio norteamericano, informó su decisión definitiva de denegar una licencia de
exportación a USA/Cuba InfoMed, organización no gubernamental humanitaria radicada en
California, que pretendía, como en ocasiones precedentes, donar 423 computadoras a
instituciones de salud en Cuba, que serían instaladas en los hospitales y policlínicos
cubanos para apoyar la red de diagnóstico e informaciones médicas.
En esta oportunidad, las computadoras estaban
destinadas al Instituto de Nefrología y a la red nacional de atención a enfermedades
renales, para facilitar un estudio epidemiológico para la prevención de enfermedades
renales crónicas. También eran destinatarios el Cardiocentro del Hospital Pediátrico
"William Soler", la red cardiopediátrica nacional y la Escuela Latinoamericana
de Ciencias Médicas, donde estudian más de 7 mil jóvenes provenientes de familias
humildes de América Latina, el Caribe, los Estados Unidos y África.
Estas computadoras eran similares a otras donadas
anteriormente y con capacidad de procesamiento igual a equipos que pueden ser adquiridos
en cualquier tienda minorista de los Estados Unidos. Según argumenta la carta que deniega
la licencia, "Los Departamentos de Comercio, Estado y Defensa de los Estados Unidos
han llegado a la conclusión que esta exportación sería perjudicial a los intereses de
política exterior de los Estados Unidos. El Gobierno de los Estados Unidos ha revisado su
carta de impugnación
y mantiene su decisión de denegar esta solicitud debido a los
altos niveles de capacidad de procesamiento de las computadoras solicitadas y el riesgo de
su desvío para usos y usuarios no autorizados".
3.2 ALIMENTACIÓN.
Uno de los objetivos priorizados de la guerra
económica del Gobierno de los Estados Unidos contra Cuba, ha sido el sector de la
alimentación. Generar las condiciones que provoquen el hambre y la desesperación,
califica, en virtud del Derecho Internacional, como un delito de genocidio y una
violación del derecho a la alimentación del pueblo cubano.
Las medidas de bloqueo afectan las importaciones
de productos alimenticios con destino a la población cubana, tanto para el consumo
directo de las familias, como para el consumo social en escuelas, hogares de ancianos,
hospitales, círculos infantiles, e inciden directamente en el nivel nutricional de la
población, y en consecuencia, en su salud.
Las prohibiciones impuestas por el Gobierno de los
Estados Unidos a la exportación de productos alimentarios a dicho país, provocaron
pérdidas para Cuba por un valor de 114 millones de dólares en el año 2002.
El hecho de que las transacciones se realicen en
una sola dirección, impide también la utilización racional y eficiente de la
transportación, al tener que regresar en lastre los buques. Esto sucede incluso cuando el
siguiente destino del buque no es Estados Unidos.
Ejemplo de ello es el caso de las cargas a granel
que podrían registrar un ahorro aproximado del 36% en los costos de transportación.
Actualmente se realizan erogaciones del orden de 15.50 dólares por tonelada métrica por
concepto de flete, cuando la cifra pudiera reducirse a aproximadamente unos 10.00
dólares, si los barcos pudieran tomar cargas de retorno hacia los Estados Unidos.
El régimen de disparidades comerciales
corroborado en la llamada Ley de Reforma de Sanciones Comerciales y para el Incremento de
las Exportaciones de Estados Unidos, de octubre del 2000, si bien ha permitido la venta
controlada de alimentos a Cuba, es una muestra fehaciente de que el bloqueo, lejos de
eliminarse, mantiene su vigencia, inclusive por el rigor con que se aplican restricciones
adicionales a las ya refrendadas en leyes anteriores.
Ante esta realidad, y a pesar de las dificultades
y limitaciones que han regido este comercio unidireccional, la compra de alimentos ha sido
el resultado de ingentes esfuerzos de las empresas de ambos países para lograr la
negociación, contratación y ejecución de las operaciones.
Si se pudiera realizar el comercio entre ambos
países bajo condiciones normales, los beneficios de los agricultores y los consumidores
norteamericanos y de todos los cubanos serían considerables.
Un ejemplo de ello es que si Cuba no hubiese
tenido que incurrir en gastos adicionales por un monto de 22.4 millones de dólares,
debido a las importaciones de alimentos desde otros mercados, podría haber adquirido en
el mercado norteamericano con dichos recursos durante el pasado año, 52 000 toneladas
métricas de trigo panificable, 40 000 toneladas métricas de arroz y 4 000 toneladas
métricas de leche entera en polvo, para enriquecer la dieta básica de la población
cubana, con el consiguiente beneficio para los productores estadounidenses.
La agricultura, un sector cuyo desarrollo es clave
para la producción de alimentos y en consecuencia, para lograr una mejor calidad en la
alimentación del pueblo cubano, sufrió afectaciones por el bloqueo estadounidense que
alcanzaron un monto de 108.5 millones de dólares.
La exportación de frutas tropicales cubanas hacia
los Estados Unidos constituía un renglón tradicional en nuestras exportaciones antes de
1959. Si se toma en cuenta las ventajas arancelarias que ofrece Estados Unidos a las
importaciones de frutas, Cuba pudiera exportar hacia ese país 13 mil toneladas de
aguacate, mango, coco y papaya, entre otras, con un valor aproximado de 25 millones de
dólares.
En la exportación de los productos citrícolas y
sus derivados se registran pérdidas por concepto de precio y flete, valoradas en 4.5
millones de dólares anuales. Aproximadamente el 50% de las exportaciones actuales
podrían situarse en el mercado de Estados Unidos, entre otras razones, por las diferentes
fechas en que se realizan las cosechas de toronja en Cuba y en la Florida, lo que
permitiría el acceso del producto cubano sin competir con el doméstico.
Las semillas de papa deben ser importadas pagando
fletes un 50% más caros que si fueran compradas en el mercado estadounidense. Solo por
este concepto, Cuba podría sembrar 2 300 hectáreas más y adquirir, como mínimo, 57 mil
toneladas adicionales, lo que redundaría en beneficio del consumo para la población.
Asimismo, el bloqueo impide el acceso de la
producción animal de Cuba a las tecnologías más avanzadas en materia de alimentación
animal desarrolladas por los Estados Unidos. Si los agricultores cubanos tuvieran acceso a
dichas tecnologías podrían, con la actual masa de aves en producción, incrementar en
291 millones de unidades la producción de huevos y en 8 800 las toneladas de carne de
ave.
El costo directo del bloqueo en la producción
avícola asciende a los 59.6 millones de dólares anuales. Solo por tener que adquirir las
materias primas para piensos avícolas en mercados distantes, este sector incurre en
gastos adicionales superiores a los 10 millones de dólares.
Igualmente, las restricciones impuestas a Cuba
para la adquisición de combustibles, piezas de repuesto para equipos agrícolas,
transporte de carga, medios para la protección de plantas y fertilizantes, inciden
negativamente en los rendimientos de las producciones agrícolas y pecuarias. El país
debe importar anualmente cerca de 35 mil neumáticos de diferentes tipos, el 80% de los
cuales procede de Asia y el resto de Europa del Este, lo que provoca pérdidas de cerca de
medio millón de dólares solo por concepto de fletes.
El servicio veterinario también es afectado por
las presiones que las autoridades norteamericanas ejercen para obstaculizar la
adquisición de materias primas para la producción de medicamentos, equipos y kits
diagnósticos, estos últimos producidos únicamente por firmas norteamericanas en la
mayoría de los casos. Estas medidas inciden directamente sobre el enfrentamiento a las
plagas que afectan a la masa animal cubana, algunas de ellas introducidas en el país,
como consecuencia de agresiones biológicas norteamericanas. Enfrentar solamente dos de
estas plagas: la Dermatosis Nodular Bovina y la Varroasis en las abejas, cuesta al país
cerca de un millón de dólares anualmente.
3.3 EDUCACIÓN.
Todos los cubanos tienen, sin distinción o
diferencias de género, color de la piel, credo político o religioso, acceso equitativo a
los medios de la educación de manera gratuita, durante todo el proceso de enseñanza,
incluido el universitario.
Por más de cuarenta años el sistema educacional
cubano ha sufrido cuantiosas pérdidas como resultado de la guerra económica contra el
país. El recrudecimiento de la política genocida de bloqueo en la pasada década ha
incidido negativamente en el abastecimiento de materiales básicos para el aprendizaje de
los estudiantes cubanos.
Debido a las restricciones que el bloqueo impone a
Cuba, el poder de compra para la importación de medios y recursos destinados a las
escuelas cubanas disminuyó entre un 25 y un 30% desde principios de la década de 1990,
puesto que éstos deben adquirirse en mercados lejanos, y en ocasiones a precios
superiores. Solo en el año 2002, Cuba importó desde mercados en Asia medios por un valor
de 11.7 millones de dólares, que de haberlos obtenido en el mercado estadounidense,
habría permitido fletes más baratos y por lo tanto, mayor cantidad de mercancías por
igual cantidad de dinero.
Debido a las dificultades en las compras, se ha
afectado el suministro de lápices, libretas y papel para uso general del proceso docente,
que aún no rebasa la mitad de lo que se adquiría en 1989. Con grandes esfuerzos, solo se
imprime el 50% de las necesidades de libros de texto y bibliografías complementarias,
mientras se ha producido un envejecimiento y deterioro de los laboratorios de física,
química y biología, así como de los talleres de educación laboral en la enseñanza
media.
Uno de los sectores afectados ha sido el Sistema
Cubano de Educación Especial. Múltiples son los ejemplos de las dificultades que ha
debido enfrentar esta sensible actividad humana, como consecuencia del bloqueo.
El país ha debido importar las máquinas Braille
necesarias para el aprendizaje de niños ciegos y débiles visuales de otros mercados,
pagando hasta 1 000 dólares por unidad, cuando las habría podido adquirir en los Estados
Unidos a 700 dólares. Situación similar se enfrenta en la adquisición del papel
Braillón, imprescindible en este tipo de enseñanza.
El Programa Nacional de construcción de escuelas
especiales también ha sido afectado como consecuencia de esta criminal política. De
cesar el bloqueo, se produciría un cambio significativo en la Educación Especial,
permitiendo construir todas las escuelas previstas en dicho programa y una más plena y
fructífera inserción en la sociedad de los niños y jóvenes que sufren algún tipo de
discapacidad.
A pesar del adverso impacto que han tenido tales
afectaciones sobre las posibilidades de un mayor desarrollo de habilidades y capacidades
de los niños y jóvenes cubanos, el Gobierno de Cuba ha movilizado cuantiosos recursos y
ha preparado un calificado claustro de profesores para mantener sus logros educativos y
superar los retos que le ha impuesto el bloqueo.
A las carencias derivadas del recrudecimiento del
bloqueo, se ha sobrepuesto la voluntad política del Gobierno cubano de mantener y mejorar
los conocimientos del pueblo, lo que se demuestra en la asignación en el 2003, de más de
3 mil millones de pesos del presupuesto del Estado, el 23.8% del total, para el
financiamiento del sistema educacional.
A pesar del reconocimiento internacional de sus
programas educacionales, incluido el de la UNESCO, la sociedad cubana aspira a lograr
niveles de cultura general e integral aún más elevados, para situarse en un lugar cimero
en la educación y la cultura a nivel mundial. Con ese objetivo, se han venido ejecutando
desde el año 2000 numerosos programas educativos.
Entre ellos, cabe mencionar el Programa de
Computación Educacional, cuyo objetivo es dotar a los centros docentes de las
computadoras necesarias para el trabajo de todos los estudiantes; el Programa de
Formación de Maestros, que garantiza la demanda creciente de maestros y el Programa para
la Formación de Instructores de Arte, que permitirá una mejor promoción del arte y la
cultura en cada escuela y comunidad.
De otra parte, en el marco del Programa
Audiovisual se ha puesto a disposición del sistema educativo un televisor en cada aula y
un video por cada 100 alumnos y se iniciaron las transmisiones de un nuevo canal
televisivo: el Canal Educativo. Próximamente, se introducirá un segundo canal televisivo
con idénticos fines.
En estos momentos, el 74% de la matrícula total
de la educación primaria recibe clases con no más de 20 alumnos por aula. Se trabaja
arduamente por completar esta modalidad en todas las aulas del país y, se ha comenzado un
nuevo programa que abarca también a la Secundaria Básica
Cuba ha reiterado su disposición a compartir sus
avances en esta esfera con todos los países del mundo, y ha ofrecido a la UNESCO las
nuevas metodologías creadas por los pedagogos cubanos.
3.4 CULTURA.
Durante más de cuarenta años, el bloqueo ha
privado a los pueblos norteamericano y cubano de los mensajes de alto valor estético de
lo mejor de la cultura de ambas naciones, al limitar o prohibir la presencia en Cuba y los
Estados Unidos de los principales exponentes de su arte y literatura. Las consecuencias
negativas provocadas por la aplicación de estas absurdas sanciones a los programas de
desarrollo cultural llevados a cabo por el Gobierno cubano han sido importantes.
Las afectaciones en este sector se reflejan, entre
otros aspectos, en la imposibilidad de acceder al mercado de bienes y servicios culturales
de los Estados Unidos para adquirir los insumos necesarios para la creación y la
enseñanza artística, así como para el funcionamiento de las industrias culturales.
También se aprecia en el impedimento del disfrute del ejercicio de los derechos
intelectuales de nuestros creadores y en la exclusión de Cuba de reuniones hemisféricas
de Ministros de Cultura.
Una de las más ridículas medidas aplicadas por
el Gobierno estadounidense es la prohibición a los artistas cubanos de realizar
presentaciones de carácter comercial en ese país. A los artistas cubanos no les está
permitido firmar contratos comerciales de trabajo en los Estados Unidos y por tanto,
recibir honorarios por sus actuaciones, ni aún en beneficio de la entidad que los
representa, pese al interés de empresarios, productores e instituciones de comercializar
la producción cultural y artística cubana.
Este mercado fue históricamente un espacio
habitual de presentaciones de los músicos cubanos y un marco fundamental de
confrontación artística de alta relevancia para su promoción y producción
discográfica. Solo en el período que media entre mayo del 2002 y abril del 2003, se
realizaron 497 actuaciones en los Estados Unidos por 32 unidades artísticas cubanas, las
que, acorde con su nivel, calidad y capacidad de convocatoria, debieron haber recibido
más de 13 millones de dólares.
El derecho de autor y el pago por este concepto es
reconocido por casi todos los países del mundo. Sin embargo, los intelectuales cubanos se
ven privados de este derecho en los Estados Unidos, dadas las restricciones del bloqueo.
A pesar de que en 1994 el Congreso norteamericano
modificó la Ley para el "libre comercio de ideas", a través de la Enmienda
Berman, por medio de la cual se reconoce que los compositores cubanos pueden beneficiarse
del pago del derecho de autor por la interpretación pública de sus obras y por su
difusión en la radio, las entidades norteamericanas mantienen la negativa a establecer
negociaciones o relaciones de trabajo con nuestros editores.
Debido a esta situación, los pagos a los
creadores cubanos se encuentran congelados en bancos norteamericanos y se han puesto
ilegítimamente a disposición de las sociedades de autores de Estados Unidos, lo que
priva a sus verdaderos dueños de su disfrute.
Por otra parte, los bancos norteamericanos
retrasan las transferencias de fondos al amparo de la mencionada ley, con el pretexto de
evitar el riesgo de cometer una violación de las regulaciones establecidas por el bloqueo
y verificadas por la OFAC, con la consiguiente pérdida en su valor monetario.
Una afectación de particular significación es la
inexistente participación institucional cubana en el mercado norteamericano del arte. No
es posible asistir a subastas como las de Christies y Sothebys, ni a Ferias de
Arte como las de Art Miami y Art America, ni se pueden presentar exposiciones comerciales.
Si se toma en cuenta que en este país se encuentran las Galerías y Ferias de mayor
relevancia mundial, son incalculables los perjuicios a nuestros creadores al quedar
marginados.
Autores cubanos de reconocido prestigio
internacional se han visto imposibilitados, en gran medida, de ser publicados en los
Estados Unidos, lo que ha producido un significativo daño cultural y económico, no
siempre cuantificable.
El mercado del libro de habla hispana resulta uno
de los más relevantes en ese país. Quedar fuera de ese mercado, o participar en él de
forma limitada debido a las inmensas trabas burocráticas, arancelarias y de
transportación, provoca que nuestros libros queden excluidos o no sean competitivos.
Las relaciones comerciales emprendidas con
potenciales distribuidores del libro cubano, han sido igualmente perjudicadas. Son
notorias las presiones y sanciones aplicadas a contrapartes estadounidenses e incluso de
terceros países, que afectan sus relaciones y participación en eventos relacionados con
el libro, como es la Feria de Miami. Ejemplo de ello, es la cancelación de las
negociaciones de publicaciones con destino a Miami a través de la firma Lecturum, cuya
sede matriz está ubicada en México.
El aumento de los precios de los insumos que la
industria del arte necesita importar, dada la imposibilidad de adquirirlos en el mercado
norteamericano, y la consiguiente elevación de los fletes de transportación, tienen
particulares efectos sobre la cultura nacional.
De esta afectación no está eximido ninguno de
los sectores de la intelectualidad cubana. Entre los casos más significativos se
encuentra el Ballet Nacional de Cuba, institución de reconocido prestigio internacional,
que no puede adquirir en los Estados Unidos las zapatillas, vestuario y otros productos
necesarios para las escenografías y atrezzo, lo que genera dificultades en sus
presentaciones e importantes erogaciones financieras adicionales.
Para el Fondo Cubano de Bienes Culturales, el
impacto del bloqueo en las importaciones de la empresa constituye uno de sus principales
problemas. Un ejemplo ilustrativo es la compra de cristales Spectrum utilizados por los
artesanos vitraleros en la fabricación de lámparas, mediante técnicas tradicionales de
cristal emplomado, así como en otras labores de decoración y ambientación. El cristal
opalino para lámparas se puede adquirir a 12.00 dólares el metro cuadrado en el mercado
estadounidense, mientras que, por ese mismo tipo de cristal, se debe pagar 41.00 dólares
en Italia o 36.00 dólares en España.
Esta misma afectación se produce en productos
como pinturas, óleos, acrílicos, materiales para preparar soportes como Gessos, telas
como lienzos de lino, de algodón, imprimados o crudos, pinceles, brochas, barnices, y
otros.
Cuba ha perdido importantes distribuidores de
otros países, a partir de la absorción de tales empresas por entidades estadounidenses.
Tal es el caso de las pérdidas financieras sufridas por la empresa discográfica cubana
EGREM, al tener que sustituir su canal de distribución en España. Esto se debió a que
la empresa Distrimusic S.A. fue absorbida por la Warner, que no está dispuesta a seguir
trabajando con Cuba.
Los obstáculos para el acceso al arte cubano de
los coleccionistas de los Estados Unidos, afectan no solo a Cuba, sino también a los
ciudadanos de ese país. Muchos "dealers" y galeristas podrían prestigiar sus
colecciones con arte cubano, e incluso, abrir nuevos circuitos comerciales a partir del
talentoso y amplio movimiento de plásticos y artesanos cubanos. Pero, por las
limitaciones que impone el bloqueo a ese mercado, dicho acceso debe realizarse a través
de terceros, con las consiguientes dudas e incógnitas sobre la autenticidad de la obra y
la legalidad de su pertenencia.
Otra de las afectaciones más visibles es que la
OFAC prohíbe a ciudadanos norteamericanos entrar en coproducciones cinematográficas con
cubanos. De modo similar, esa oficina prohíbe a ciudadanos de ese país entrar en
coproducciones de terceros países para la producción de materiales informativos que
involucren transacciones con Cuba o nacionales cubanos. Esta proscripción ha resultado
particularmente negativa para el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos
(ICAIC), debido a la imposibilidad de brindar servicios a varias producciones fílmicas
que debieron rodarse en Cuba.
Un proyecto sobre la vida del célebre escritor
norteamericano Ernest Hemingway tuvo que ser desestimado, ante las prohibiciones del
bloqueo, lo que impidió el ingreso a entidades cubanas de 3 millones de dólares.
Por igual motivo, otro proyecto que abordaría la
vida de una figura histórica del continente americano fue desestimado porque, según se
alegó, el "clima hostil" de los Estados Unidos hacia Cuba implicaría riesgos
para los participantes. Su presupuesto financiero sería de alrededor de 50 millones de
dólares, y se estima que veinticinco de estos podrían haber sido beneficios para Cuba.
Pese a los efectos adversos del bloqueo, el
desarrollo cultural del pueblo cubano no se ha detenido en estos cuarenta y cuatro años.
El Gobierno cubano, consciente de que una cultura general e integral dignifica y libera
cada vez más las potencialidades creativas del ser humano, ha iniciado en los últimos
años varios programas que elevarán los conocimientos culturales de su pueblo a niveles
insospechados.
Sin cultura no hay libertad posible. La certeza de
ese pensamiento, que no se limita a la cultura artística, sino que implica el concepto de
una cultura general integral, incluyendo la preparación profesional y conocimientos
elementales de una amplia gama de disciplinas relacionadas con las ciencias, las letras y
las humanidades, alienta hoy los esfuerzos del país.
4. AFECTACIONES EN LA
ESFERA DE LA EXPORTACIÓN Y LOS SERVICIOS.
La injusta política de bloqueo económico,
comercial y financiero impuesto por el Gobierno de los Estados Unidos contra Cuba incide
de una forma cada vez más negativa en la actividad del comercio exterior.
Las arbitrarias regulaciones y legislaciones que
articulan esta política perniciosa contra el país, continúan afectando el desarrollo
económico y el bienestar social del pueblo cubano, ocasionando pérdidas significativas
de recursos y divisas. Se calcula que en el año 2002 el bloqueo estadounidense provocó
afectaciones al comercio exterior cubano valoradas en 685 millones de dólares, cifra que
supera a la del 2001 en 41.8 millones de dólares.

En el año 2002 las pérdidas para Cuba por
contrataciones a precios más elevados que los que hubiera tenido en condiciones normales
ascendieron a 403.5 millones de dólares. Por concepto de condiciones de financiamiento
más desfavorables, el país perdió 62.3 millones de dólares, y otros 65.8 millones de
dólares debido a costos superiores de transporte y fletes.
Adicionalmente, por ingresos dejados de percibir,
las exportaciones cubanas se afectaron en 119.2 millones de dólares. Con esos recursos
Cuba hubiera podido adquirir 100 mil toneladas métricas de pollo, más igual tonelaje de
maíz y trigo panificable, medio millón de toneladas métricas de arroz con cáscara
(paddy) y 20 mil toneladas métricas de frijol de soya.
Entre los elementos que más afectan las
exportaciones cubanas están el costo de la transportación marítima (flete), los tipos
de cambio (provoca que los precios se vean afectados al cotizarse, facturarse y cobrarse
en monedas diferentes), primas de seguro sobre carga y transporte, operaciones bancarias,
aumento de los riesgos y daños a las mercancías al incurrir en largas travesías,
almacenamiento de productos hasta disponer de cantidades para grandes envíos y la sobre
prima del seguro por utilización de barcos con 20 años o más.
Todos los sectores de la economía cubana se ven
afectados por el bloqueo.
Se calcula que las afectaciones a las
exportaciones cubanas de azúcar crudo fueron de alrededor de 182.9 millones de dólares
en el 2002. De esta cifra, 179.3 millones de dólares, se debieron a la imposibilidad de
participar en el mercado norteamericano, en el cual a Cuba le hubiera correspondido ubicar
más de 800 mil toneladas métricas de azúcar a precios preferenciales, según el Sistema
de Cuotas por países establecido por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos
(USAID) en 1982, del que está excluida.
Las limitaciones impuestas por la Ley Torricelli
provocaron, por concepto de incremento de los fletes, pérdidas cercanas al millón de
dólares en las importaciones de combustibles durante el año 2002.
Asimismo, las compañías petroleras que
actualmente tienen contratos para operaciones de perforación en Cuba, se ven obligadas a
contratar productos y servicios a un costo un 25% superior al normal. Ello representó en
el 2002, pagos en exceso por valor de 157.7 millones de dólares.
En las exportaciones de níquel se incurrió en
gastos adicionales por un monto de 6.56 millones de dólares, debido al uso de
intermediarios para colocar el producto en el mercado mundial, los obstáculos en la
realización de embarques periódicos por medio de líneas internacionales y la lejanía
de los mercados, entre otras causas.
Bastaría solo mencionar las afectaciones
ocasionadas por el bloqueo a las importaciones de la empresa cubana "Pedro Sotto
Alba-Moa Nickel S.A.", para demostrar el importante daño que sufre esta rama de la
economía. Solo en el año 2002, esta empresa realizó gastos en exceso por un valor de
más de 9.76 millones de dólares, por concepto de fletes, dada la lejanía de los
mercados.
El sector de las telecomunicaciones ha sufrido
pérdidas millonarias, en las actividades de telefonía básica e inalámbrica, sistemas
de alarma, comercio electrónico y comunicaciones postales, entre otras. Solo en la
actividad telefónica, las pérdidas ascienden a 21.7 millones de dólares, en los
últimos doce meses.
Una de las empresas de este sector, CUBACEL, se ha
visto afectada por la imposibilidad de concretar acuerdos de roaming automático con los
operadores celulares del continente americano, ya que todas las empresas encargadas de
proveer la señalización entre operadores de la norma TDMA y los formatos establecidos
para el intercambio de los ficheros de facturación, son estadounidenses, y se les ha
negado el permiso por el Departamento del Tesoro para facilitar estos servicios. Estas
afectaciones se estiman en 2 millones de dólares.
El bloqueo contra Cuba ha incidido
desfavorablemente en las exportaciones e importaciones de aceros. En el caso del acero
inoxidable, que contiene entre sus componentes el níquel, las exportaciones se ven
seriamente dañadas, dada la prohibición de entrada a los Estados Unidos de productos que
contengan ese metal cubano. En total, la industria del acero pierde 10 millones de
dólares anuales, como consecuencia de las limitaciones del bloqueo.
Ante la prohibición de utilizar el dólar de los
Estados Unidos en sus transacciones comerciales y financieras externas, Cuba está
obligada a realizar dichas operaciones en monedas de terceros países, a pesar de que sus
principales productos de importación y exportación se cotizan en el mercado mundial en
la moneda estadounidense. Ello ha provocado cuantiosas pérdidas económicas, debido a los
movimientos apreciativos y depreciativos del dólar con respecto a las monedas de los
principales socios comerciales del país, al tener que contratar las exportaciones en la
moneda norteamericana y realizar los cobros en otras monedas.
Lo anterior significa un incremento de la
exposición a los riesgos cambiarios, que le imprimen un mayor clima de incertidumbre a
los procesos de planificación y gestión económica real, lo cual ineludiblemente se
traduce en mayores costos operacionales.
Las afectaciones al sector del tabaco, clave en
las exportaciones del país, fueron del orden de los 61 millones de dólares. Solo la
empresa Habanos S.A., sufrió pérdidas ascendentes a 18 millones de dólares.
La industria hotelera no ha escapado de los
efectos negativos de la política de bloqueo, los que tienen mayor incidencia si se
considera que esta industria es la principal fuente de ingresos de la economía nacional.
Dos ejemplos que ilustran las afectaciones a la
hotelería cubana, son:
- Utell Internacional es un sistema global de
reservas, que tenía contratado sus servicios con la empresa Cubanacán desde el año
1993. La oficina central de Utell se encuentra en Omaha, Estados Unidos, pero las oficinas
de México y del Reino Unidos se encargaban de todo lo relacionado con el destino Cuba. El
contrato fue realizado directamente con la oficina del Reino Unido. Sus reservas se
realizaban fundamentalmente por dos vías: a través de Internet o del correo
electrónico. En los últimos tres años se habían vendido reservaciones por unos 3
millones de dólares.
Esta compañía fue comprada por la norteamericana
Pegasus Solution y a partir de ese momento comenzó a disminuir el número de reservas,
comparadas con años anteriores. En septiembre del 2002, a consecuencia de la continua
presión, Utell informó a su contraparte cubana, que al ser una subsidiaria de una
compañía norteamericana y por recomendaciones de su departamento legal, se veía
obligada a terminar toda relación con hoteles en Cuba, lo cual se hizo efectivo de
inmediato. Por tal motivo, desde enero del 2002 hasta abril de este año, los hoteles de
Cubanacán han perdido 1.4 millones de dólares, sólo por la ruptura de ese contrato.
- En el mes de marzo del 2002, la Oficina en
Londres del Grupo Hotelero "Jardines" expresó interés en explorar el mercado
cubano. Ello motivó que uno de sus socios en los Estados Unidos expresara su
"inquietud" en relación con las operaciones en Cuba, en franca alusión al
bloqueo y sus eventuales implicaciones.
Como consecuencia, el mencionado Grupo planteó a
la Embajada de Cuba en el Reino Unido la posibilidad de revitalizar su interés sólo una
vez que se normalicen las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.
En adición a las restricciones que hemos
abordado, la legislación norteamericana sobre el bloqueo establece la prohibición a los
ciudadanos estadounidenses de viajar a Cuba, medida que es violatoria del derecho
constitucional de estos ciudadanos de viajar libremente a cualquier país.
Tal medida tiene un impacto negativo sobre la
industria turística cubana. Estudios de la Universidad de Colorado, en Denver, y de la
firma consultora "The Brattle Group" indican que si las restricciones de viajes
a Cuba fueran levantadas, el sector turístico cubano ingresaría cerca de 576 millones de
dólares solo en el primer año.
Adicionalmente, los mencionados estudios
consideran que de levantarse estas sanciones, el número de turistas que podrían viajar a
Cuba a bordo de cruceros podría ser del orden del medio millón anualmente, que
gastarían alrededor de 70 millones de dólares en el país.
La aviación civil ha sufrido también pérdidas
millonarias en el último año.
La política de bloqueo, también violatoria de
las normas y preceptos del Convenio sobre la Aviación Civil Internacional (Convenio de
Chicago), y en particular lo referido en su Artículo 44, relativo a los fines y objetivos
del Convenio, prueba el intento de aislar a Cuba del sistema internacional.
Las pérdidas en este sector en el último año
ascienden a 142.6 millones de dólares, cuyas causas son las mismas que las expuestas en
el Informe que Cuba enviara al Secretario General en el 2002. Entre ellas destaca la
imposibilidad de adquirir y arrendar aviones de alta eficiencia.
Debido a esta restricción Cuba se ve
imposibilitada de adquirir naves aéreas de fabricación estadounidense, y se ve obligada
a arrendarlas a otros proveedores con el consiguiente incremento de sus costos, debido a
la prohibición de operar en el mercado norteamericano. La empresa Cubana de Aviación
tuvo que realizar pagos adicionales de alrededor de 10 millones de dólares, por el
arrendamiento de naves aéreas del tipo A320 y DC10.
El monto total de las afectaciones destacadas
anteriormente recoge solo las que han podido ser cuantificadas por lo que la cifra real es
considerablemente superior.
5. PERJUICIOS OCASIONADOS
AL INTERCAMBIO ACADÉMICO, CIENTÍFICO, CULTURAL Y DEPORTIVO ENTRE EL PUEBLO CUBANO Y EL
NORTEAMERICANO.
El libre intercambio académico, científico,
cultural y deportivo entre los pueblos, es un derecho ampliamente reconocido por la
comunidad internacional. Ningún pueblo, como el cubano y el norteamericano, se ha visto
sometido a tantas limitaciones en este ámbito.
La restricción a la libertad de viajes, mediante
las sanciones y las amenazas contra los ciudadanos estadounidenses que desean visitar a
Cuba, así como la negación de visas a científicos, artistas, deportistas y otras
personalidades cubanas, son las medidas más usadas para frenar este intercambio.
Existe un sinnúmero de regulaciones que impiden
viajar a Cuba a los ciudadanos norteamericanos. Las sanciones establecidas por la
violación de dichas regulaciones pueden llegar a una sentencia de 10 años de privación
de libertad, multas de un millón de dólares para las corporaciones y 250 mil para
particulares. También pueden ser aplicadas sanciones civiles de hasta 55 mil dólares por
cada violación.
Lo absurdo de esta política se ilustra en el
siguiente ejemplo: En noviembre del 2002 en Honolulu, se celebró la Asamblea Anual de la
Asociación Americana de Agencias de Viajes (ASTA). Dicho foro incluyó un Seminario sobre
el potencial de los viajes de estadounidenses a Cuba. El Vicepresidente de ASTA, Sr. Paul
Ruben, declaró a la prensa que "ASTA nunca había llevado a cabo un programa que
estuviese tan regulado. Los participantes tuvieron que firmar planillas declarando que
ellos entendían que viajar a Cuba estaba sujeto a severas restricciones". Este
seminario solo tenía propósitos educacionales e informativos.
Asimismo, con la clara intención de evitar que el
pueblo norteamericano conozca la verdad sobre Cuba, se imponen restricciones para la
entrada a los Estados Unidos de personalidades cubanas. Las visas pueden ser denegadas, se
producen demoras en su entrega y se imponen procedimientos administrativos que implican
una mayor dificultad en los trámites para aquellos que las soliciten (entrevistas
personales a los solicitantes, petición de huellas dactilares, incremento en el pago por
los nuevos trámites, entre otras).
Cada día un número mayor de ciudadanos y
congresistas norteamericanos manifiestan su desacuerdo con esta política. Sin embargo, la
actual Administración no solo la mantiene vigente, sino que la recrudece.
Por otra parte, cuando un número creciente de
instituciones educacionales de los Estados Unidos venía viajando a la Isla, el Gobierno
estadounidense, en su escalada agresiva contra Cuba, anunció el pasado 24 de marzo nuevas
medidas para restringir aún más estos intercambios. En virtud de ello, por ejemplo, los
padres de jóvenes estadounidenses que pretendan estudiar en Cuba, tendrán que obtener
una licencia especial para visitar a sus hijos.
¿Resulta acaso racional esta política? ¿A
quién favorece la misma más allá de a la extrema derecha norteamericana y a la mafia
terrorista de origen cubano de Miami?
A continuación se mencionan solo algunos casos
que ilustran lo anterior.
No les fue otorgado el visado a los artistas
cubanos nominados a los premios Grammy Latino 2002. Músicos de la talla de Chucho
Valdés, Lázaro Ross, el Grupo Sampling y Equis Alfonso, no pudieron participar en la
ceremonia de premiación, lo cual es inexplicable si se considera que algunos de ellos
habían viajado en varias ocasiones a los Estados Unidos.
Se han dado casos en que Estados Unidos otorga
visas a conjuntos artísticos, sin concederle permiso a alguno de sus integrantes. Ejemplo
de ello es lo ocurrido con la prestigiosa orquesta Aragón, invitada a realizar una gira
por varias ciudades de ese país, y que incluso hiciera una presentación en la sede de
las Naciones Unidas, sin que se le concediera la visa a los músicos Roberto Espinosa y
Rafael Lay, siendo este último, el Director de la agrupación.
Es importante tener en cuenta que en el
competitivo mercado del arte, los espacios para las presentaciones, las reservaciones de
viajes y hospedajes, los contratos de la infraestructura necesaria, entre otros, exigen
desembolsos previos por parte de los agentes y promotores. Las dificultades para
garantizar la presencia de los artistas en los escenarios pactados, con meses y hasta
años de antelación, significan un riesgo enorme en el caso de los artistas cubanos, pues
jamás pueden garantizar con seguridad su presencia en los lugares previstos, ante la
eterna amenaza de que las visas no sean otorgadas o se concedan con retraso.
Esto, por supuesto, provoca la reticencia de los
agentes a la hora de planificar giras para los artistas cubanos, pues aún cuando estos
sean altamente codiciados en determinados circuitos, festivales, y demás escenarios, la
posibilidad de incurrir en pérdidas de recursos, limita de manera creciente el interés
de los agentes y organizadores de eventos.
El guitarrista estadounidense Ry Cooder, uno de
los artífices del éxito internacional de Buena Vista Social Club, se vio obligado por su
gobierno a suspender la colaboración con músicos cubanos. El gobierno del Presidente
George W. Bush le prohibió volver a trabajar con músicos del país antillano y le impuso
una multa de 100 mil dólares, de acuerdo con lo estipulado por el bloqueo. Cooder
trabajó con artistas cubanos como Compay Segundo, Omara Portuondo, Eliades Ochoa e
Ibrahím Ferrer, ganadores de un Grammy por Buena Vista Social Club y nominados a los
Oscar gracias al documental homónimo del cineasta alemán Win Wenders.
¿Cuáles son las razones que justifican que las
autoridades norteamericanas se arroguen el derecho de censurar la música y el arte
mundial al que sus ciudadanos pueden acceder? ¿Cómo es posible que sus pretensiones de
dominación hegemónica impidan el disfrute del derecho al intercambio cultural,
científico, técnico y educativo entre los pueblos de Cuba y de los Estados Unidos,
refrendado en numerosos instrumentos internacionalmente reconocidos de derechos humanos?
En el caso del deporte, en apenas 11 meses, se
negaron las visas a 39 deportistas que debían participar en cinco eventos
internacionales, entre los que se incluía el Campeonato Mundial de Baloncesto Masculino,
de diciembre del 2002 en Puerto Rico, y la Copa Mundial de Lucha Libre, de abril del 2003.
A científicos cubanos se les ha denegado más de
diez solicitudes de visas en solo un año. Por ejemplo, al Dr. Luis Herrera, Director
General del prestigioso Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, no se le otorgó
la visa de entrada a Estados Unidos para participar en dos eventos sobre vacunas,
incluyendo la "Conferencia Internacional sobre vacunas e inmunización",
organizada por la Organización Panamericana de la Salud.
La demencia irracional en la aplicación de estas
sanciones llega a tal extremo, que afectan incluso a la Organización de las Naciones
Unidas. Baste señalar la negativa de otorgar visa a Eusebio Leal, Historiador de la
Ciudad de La Habana, quien había sido invitado por el Sr. Koffi Annan, Secretario General
de la ONU, para participar en un encuentro con todos los Embajadores de Buena Voluntad y
Mensajeros de la Paz, distinción que Leal ostenta.
Igualmente sucedió con la participación de otros
funcionarios y diplomáticos cubanos en eventos internacionales, en sedes radicadas en
territorio estadounidense. El 13 de mayo del 2003, fue denegada la visa para participar en
la reunión del Consejo del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF), al Director de
Colaboración Internacional del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, y a
una especialista de la misma Dirección. El primero, debía representar los intereses de
los 16 países de la Circunscripción del Caribe en el Fondo, habida cuenta de que Cuba es
el Miembro por dicha Circunscripción.
El endurecimiento de la política de sanciones de
la actual administración norteamericana en materia de viajes a Cuba, ha estado marcado
por el envío de centenares de cartas por parte del Departamento del Tesoro, la
aplicación de cientos de multas y el acoso e intento de enjuiciamiento a ciudadanos
norteamericanos residentes en los Estados Unidos, por "presunta violación del
bloqueo contra Cuba" y de las prohibiciones de viaje.
La OFAC constantemente amenaza y hostiga a
instituciones y organizaciones que tienen previsto visitar Cuba. Se conoce de innumerables
presiones ejercidas sobre ONGs que cuentan con la licencia para viajar, para que se
subordinen a los intereses anticubanos del Gobierno. También dilatan los procesos de
otorgamiento de licencias, o niegan su otorgamiento, como método de presión.
El ejemplo más reciente, es el de la ONG
norteamericana "Population Services Internacional" (PSI), que desarrolla tres
proyectos de colaboración de conjunto con el Centro Nacional de Prevención del SIDA del
Ministerio de Salud Pública de Cuba y con ONUSIDA. Los proyectos se dirigen al mercadeo
de condones a nivel nacional, y las campañas de promoción y divulgación para la
prevención de la enfermedad.
La PSI logró renovar su licencia con el
Departamento del Tesoro en abril del 2003, bajo la condición de que la cooperante del
proyecto, Pamela Rita Faura, quien radicaba temporalmente en Cuba como parte del mismo,
solo permanezca en territorio nacional dos semanas al mes. Esto la obliga a viajar
continuamente a países cercanos y retornar a Cuba posteriormente, para darle seguimiento
a su trabajo. El objetivo de la medida es forzar a esta ONG a retirarse de nuestro país,
ante los gastos de viaje en que incurren como resultado de esta medida.
La continuada aplicación de la política de
bloqueo por el Gobierno de los Estados Unidos, constituye un claro desafío a la
mayoritaria opinión pública norteamericana y a los valores compartidos por la comunidad
de naciones, en lo que a intercambios culturales, académicos, científicos y deportivos
se refiere.
6. AFECTACIONES A OTROS
SECTORES DE LA ECONOMÍA NACIONAL.
Innumerables serían los ejemplos que demuestran
las privaciones y dificultades enfrentada por el pueblo cubano por más de cuarenta años.
Entre ellos también figuran:
- La compañía norteamericana Lifeline Technology es la única
productora de los Monitores de Viales para Vacunas (VVM siglas en inglés). En 1999, con
motivo de la participación de uno de sus científicos en la Conferencia de Biotecnología
Habana99, la compañía recibió una carta de la OFAC, que recordaba la prohibición
de todo intercambio comercial, financiero o transacciones de viajes con Cuba.
Por otra parte, pese a que la Organización
Mundial del Comercio actuó como intermediaria para que el Departamento del Tesoro
autorizara la venta de los VVM a Cuba, ésta no se realizó. Como resultado, la UNICEF no
otorgó al país contratos de compra de la vacuna cubana contra la Hepatitis B durante el
2003, al no disponerse de los citados monitores.
- El ron Havana Club ha sido una de las marcas nacionales más
afectadas por la política de bloqueo. La aprobación de la Sección 211 de la Ley
Ómnibus de Asignaciones Presupuestarias de 1999 de los Estados Unidos, aprobada mediante
procedimientos amañados con el apoyo de legisladores muy vinculados a intereses
anticubanos, despojó a la empresa mixta cubano-francesa "Havana Club Holding"
de sus derechos para registrar y potencialmente comercializar ese ron en los Estados
Unidos.
Los perjuicios ocasionados por la imposibilidad de
vender el ron en territorio norteamericano, aproximadamente ascienden a 38 millones de
dólares. Asimismo, por concepto de gastos jurídicos al asumir la defensa internacional
de la marca "Havana Club", en litigio comercial con la Compañía Bacardí, se
gastaron 625 mil dólares.
A esto se suma la confiscación por el
Departamento del Tesoro de los Estados Unidos de los pagos por ventas a clientes de otros
países, cuyos fondos transitaron por bancos norteamericanos, con su consiguiente
incautación.
- Las leyes de bloqueo impiden a Cuba el acceso al financiamiento de
los organismos multilaterales y regionales de desarrollo. En el ejercicio fiscal 2002, el
Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo aprobaron préstamos para proyectos
en América Latina que ascendieron a 4 365.8 millones de dólares y 4 548.0 millones de
dólares, respectivamente. De tener Cuba la posibilidad de acceder a tales préstamos, en
el 2002 podían haberse obtenido unos 200 millones de dólares, lo que garantizaría
ejecutar importantes obras sociales y de infraestructura en el país, como la
revitalización constructiva y tecnológica de numerosas instalaciones de salud pública,
por solo citar un ejemplo.
- El Laboratorio de Tropicalización, LABET, único de su tipo en
funciones en Cuba y en el área de América Latina y el Caribe, está imposibilitado de
intercambiar experiencias con su único homólogo en la región, "ATLAS"-Q-LAB
(Material Testing Solutions), al ser éste un laboratorio del Gobierno norteamericano.
Asimismo, se dificulta enormemente la compra de equipos, material gastable, utensilios de
laboratorio y reactivos químicos, necesarios para su labor, dado que no pueden
adquirirlos directamente en el mercado estadounidense.
- El Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), adquiere el 95%
de los productos necesarios para su actividad a un precio entre un 20 y un 30% superior a
lo que costaría si fuesen comprados a los fabricantes o distribuidores principales
radicados en los Estados Unidos. En el año 2002 el Instituto se propuso comprar cuatro
Link de Microondas, que trató de adquirir a través de Canadá. Al conocer el fabricante
su destino final canceló la venta, lo que obligó a comprarlos en Europa a un costo muy
superior.
- La empresa canadiense CEGERCO se negó a la ejecución del proyecto
Muro Pantalla del Hotel "Anexo" Parque Central, alegando tener una empresa mixta
en los Estados Unidos y que sus socios le indicaron que no podían trabajar con Cuba.
- Los perjuicios calculados a las empresas importadoras del
Ministerio de la Construcción, desde junio del 2002 hasta abril del 2003, están en el
orden de los 7.8 millones de dólares. Estos recursos se hubieran podido destinar a la
recuperación de las 69 726 viviendas afectadas por fenómenos naturales recientes
(ciclones e intensas lluvias), que aún no han podido ser rehabilitadas, pese a los
esfuerzos del Gobierno cubano, que ha logrado ya la recuperación de 52 413 viviendas.
- En un proyecto financiado por el Programa de las Naciones Unidas
para el Desarrollo (PNUD) en la esfera de la informática, que se ejecuta con el Centro de
Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), la empresa canadiense Imaging Research Inc.
se negó a entregar softwares que ya habían sido pagados, porque su principal propietario
es una compañía norteamericana.
- Pese a que cerca de 80 buques crucero circunvalan semanalmente el
archipiélago cubano, partiendo de puertos de la Florida con destino a otros del Caribe,
América Central o América del Sur, se priva a Cuba del establecimiento de líneas
regulares con escalas semanales en nuestros puertos, a pesar del interés manifestado en
este sentido por más de una compañía de cruceros.
- El sistema empresarial del Ministerio de Transporte ha sufrido
perjuicios por un monto de 96 millones de dólares, producto de la prohibición a los
buques que comercian con Cuba de tocar puertos norteamericanos, la imposibilidad de
utilizar el dólar en las transacciones y el encarecimiento en la compra de equipos, entre
otras limitaciones y prohibiciones del bloqueo.
- Desde el año 2000 se realiza un proyecto de comercio electrónico
en la ciudad de Santiago de Cuba, con el apoyo de la Unión Internacional de las
Telecomunicaciones (UIT). Su objetivo es permitir que los productores de la zona oriental
de Cuba puedan vender sus bienes y servicios por Internet, fundamentalmente a los países
del Caribe. El proyecto se ha paralizado al no contar con la tecnología de certificados
digitales, ya que sus proveedores son empresas de EE.UU., que tienen prohibido suministrar
esta tecnología a Cuba.
- Asimismo, al no poder adquirir las técnicas de criptografía
imprescindibles para el comercio electrónico, Cuba se ve limitada de participar en el
programa que desarrolla la Unión Internacional de Telecomunicaciones. Un ejemplo palpable
de estas restricciones puede encontrarse en la página web: http://channels.netscape.com/ns/brwosers/download/jsp
.
- La industria pesquera cubana también ha sufrido importantes
pérdidas a resulta de las injustas medidas que impone el bloqueo. Sólo en el período
comprendido entre junio del 2002 y abril del 2003, las pérdidas cuantificadas ascienden a
más de 3.67 millones de dólares. Con estos fondos se hubieran podido adquirir 5 401
toneladas de pescado destinados a la población.
- La actividad cubana de seguro y reaseguro de operaciones se ha
visto obstaculizada por el predominio del capital estadounidense en el mercado financiero,
que motiva la dilación en la ejecución de dichas operaciones, restricciones del mercado,
y el elevado incremento de su costo por concepto del llamado "Riesgo Cuba".
Actualmente, el 90% del mercado de Lloyds, la mayor y más importante casa reaseguradora
internacional, está concentrado en capital corporativo estadounidense, por lo que Lloyds
no puede operar con Cuba, lo que implica una restricción sustancial del mercado
disponible para el país y, en consecuencia, tarifas no competitivas.
En las operaciones de reaseguro de las agencias de
seguro del crédito a la exportación también se evidencia la situación anterior. Los
seguros a la exportación a Cuba son un 30% más caros que los niveles promedios, debido
al control del mercado por compañías estadounidenses. Por ello, Cuba tiene que pagar
más por sus protecciones.
- Debido al bloqueo, Cuba no puede adquirir directamente de los
productores los lubricantes y aditivos, materia prima fundamental para la producción de
lubricantes terminados. Esto provoca un encarecimiento del costo de las importaciones. Por
ejemplo, en el 2002, la Empresa CUBAMETALES pagó 8.6 millones de dólares adicionales, ya
que los costos alcanzados con los diferentes traders en los créditos otorgados oscilaron
en un margen de 6 a 11% más el LIBOR (tasa de préstamo interbancario), mientras que en
el mercado internacional los costos financieros se encuentran al nivel del LIBOR más 2%
estimado.
- En el año 2004, todos los miembros asociados a SWIFT (Society for
Worldwide Interbank Financial Telecommunication), sistema de telecomunicaciones bancario y
financiero mundial, deben realizar un cambio tecnológico para comenzar a utilizar el
sistema SWIFTNet, que es la nueva infraestructura global de servicios de mensajería
segura de SWIFT. La conexión requiere obligatoriamente del equipamiento suministrado por
SWIFT conocido como M-CPE (Managed Customer Premises Equipment), que es el equipamiento de
red que necesita cada usuario para acceder a la Red IP Segura (SIPN) a través de una
línea arrendada (ejemplo, Reuters). Se requiere, también con carácter obligatorio, de
un software conocido como SWIFTNet Link (SNL), que permite el acceso a los servicios de
SWIFTNet sobre la SIPN.
La adquisición del SNL Developers Toolskit
presupone que las autoridades de los Estados Unidos autoricen a SWIFT a entregar a Cuba el
módulo correspondiente al software de seguridad, desarrollado por ellos. Esto también
ocurre en la adquisición de las tarjetas inteligentes y sus lectores, tecnología
suministrada sólo por una compañía norteamericana denominada Datakey Inc.
Desde hace más de seis meses, el Banco Central de
Cuba está esperando por la mencionada autorización que, de ser denegada, implicaría que
todos los bancos del país tengan que abandonar dicho sistema, con el consiguiente costo.
Ello sin considerar las erogaciones ya realizadas para su implantación.